El impacto de Nairo Quintana en el ciclismo colombiano.
Esta historia pasa por una lejana colina de los Alpes franceses, un paraje de esos que parecen foto de calendario, Les Semnoz se convierte en un hervidero cuando lo visitan los ciclistas en verano, y los esquiadores en invierno.
Allí, muy cerca de Annecy (la Venecia francesa), Nairo revivió la pasión por el ciclismo en Colombia, con una maravillosa hazaña ciclística, que no solo lo ubicó como un referente del deporte nacional, también lo hizo distinguir como el mejor escalador del mundo.
Primera plana en todos los diarios, tema principal de los programas matutinos, el nuevo ídolo para muchos. Era la conclusión lógica de lo que ese joven pero ya exitoso ciclista empezaba a representar en la vida del país.
Era 20 de Julio de 2013 y Quintana firmó su consolidación, su independencia como super estrella mundial. Después triunfaría en el Giro y La Vuelta, se volvería a subir al podio al podio de la mismísima carrera francesa, pero nunca nada tan maravilloso como lo de Annecy.
Ese día ya era especial en Colombia, pues se festeja la independencia política del país, por tanto una jornada festiva, de esas en las que la gente se queda en casa y ve televisión.
Y así vieron a Nairo millones de colombianos, millones de niños y jóvenes descubrieron que ver pasar primero por la raya a tu corredor favorito, era tan excitante como cantar un gol de la selección.
Retó a los mejores entre los mejores y eso lo sabían los veteranos, esos que se acostumbraron a imaginarse las carreras por la radio en los 80’, y que desde Parra y ‘Lucho’ Herrera no se ilusionaban así.
Sería injusto decir que no hubo triunfos luego de las hazañas del Café de Colombia, del equipo Manzana Postobón, y de la era dorada en la que los ciclistas colombianos que se tomaron Europa.
Pero está claro que no fueron tan contundentes para influir en la conciencia nacional.
Para finales de los noventa y la primera década del dos mil, la influencia de los pedalistas ‘cafeteros’ en el pelotón mundial disminuyó, ya sin equipo del país llegaban a las estructuras europeas a cumplir muchas tareas, menos la de liderar una gran vuelta. Más bien luchaban por hacerse con etapas, ante el escepticismo de sus propios directores deportivos.
Allí marcaron una página especial Fredy González (Ganador de la montaña del Giro en 01’ y 03’), Felix ‘Gato’ Cárdenas (Ganador de la montaña de Vuelta a España en 03’ y 04’, además de dos etapas en la ronda ibérica y una etapa más en el Tour de Francia).
Y luego apareció Mauricio Soler quién hizo soñar a muchos con el regreso a la lucha por los grandes títulos, pero la mala suerte en una traicionera curva en Suiza lo llevó al retiro.
Fueron las grandes actuaciones de Santiago Botero las que mantuvieron viva la llama, y lo más sorprendente, fue un genial contrarrelojista, algo casi increíble si hablamos del concepto que existía del ciclista colombiano para esa época.
Fue campeón mundial contrarreloj (Bélgica 2003), Mejor escalador del Tour de Francia (2000), en total ganó 3 etapas de la ‘Grand Bouclé’ y tres más de la Vuelta a España.
Pero eso no era suficiente para mover a un país que había olvidado madrugar para escuchar, y ahora ver una etapa, que extrañaba la sensación de verse reflejado en un solitario, delgado, pequeño pero rebelde guerrero que lucha en silencio contra gigantes en territorio extraño.
Y aquí vamos al punto: Nairo Quintana no solo fue el ciclista que volvió a ganar algo grande. Representó siempre la más íntima Colombia, el campo tan maltratado como importante, hecho a pulso, sin privilegios especiales, no tenía la pinta, no tenía plata, ni apellido, ni contactos, un tipo común sin mayores oportunidades.
Excepto por su talento, con el cual se enfrentó a un mundo hostil que quiso aplastarlo, pero el, valiente al principio, con hambre después y al final con orgullo de campeón, siempre supo resistirse.
Todo un poema para la adoración de las masas. Nairo ese día se hizo al corazón de Colombia, ya no importaba si ganaba o no, era el héroe de una nación.
Por eso es el más grande, en una tierra de ciclistas enormes y todos admirables, por eso aunque no ganó el Tour fue responsable de algo aún más impensable. Revivir la pasión por ciclismo en un país que había perdido la ilusión.
Por eso fue durante 16 años el estandarte, un referente, el guardián del fuego que no dejó apagar Santiago Botero.
En total Nairo Alexander Quintana (4 de febrero de 1990) obtuvo 51 victorias como profesional.
- Ganó el Giro de Italia en 2014 y fue segundo en 2017
- Ganó la Vuelta a España en 2016
- Dos veces segundo del Tour de Francia (2013 – 2015) también fue el mejor joven y ganó la montaña.
- Tercero en el Tour (2016)
- Ganó 8 etapas en grandes vueltas: 3 en Tour, 3 en España y 2 en el Giro de Italia.
- Ganó la general de: Vuelta al País Vasco, Vuelta a Cataluña, Tirreno Adriático (2), Tour de Romandia, Tour de la Provence (2), Vuelta a Burgos (2) entre las más destacadas.
Como son tantos y tan emocionantes, acá nos esforzamos para elegir los cinco momentos más destacados de la carrera profesional de Nairo Quintana.
- Tour de la Venir 2010, Nació un genio
Su presentación en sociedad, y aunque su estilo aún no era tan ortodoxo, el entrenador Luis Fernando Saldarriaga entendió desde el principio de la calidad de campeón que llevaba para liderar a la selección Colombia.
Conocido como el Tour de Francia para menores de 23 años, el Tour de la Venir fue un espacio para liberar demonios, acostumbrarse a ganar y darle inicio al dominio en las cimas europeas.
Ganó 2 etapas, superando en el podio final al estadounidense Andrew Talansky y al también colombiano Jarlinson Pantano. En el camino quedaron otros grandes ciclistas de esa década como Mikel Landa, Michael Matthews, Romain Bardet, Ion Izaguirre o Jan Tratnik.
- Tirreno Adriático 2015, el ganador en la penumbra.
Un triunfo épico, dominando la montaña, venciendo los elementos.
Era la penúltima jornada de la ‘carrera de los dos mares’ y todos estaban temerosos de ascender al Terminillo, por que no era solo la dureza de la trepada de 18 kilómetros, sino también la lluvia, el frio, ese día había que pedalear como si cada avance fuera un salto de fe.
Llegó primero sacándole 41 segundos a Bauke Mollema, 55’ a ‘Purito’ Rodriguez y más de un minuto a Rigoberto Urán. A la postre fue el campeón de la carrera.
- 20 de Julio de 2013, Dia de la Independencia, versión Quintana.
Era la penúltima etapa de la ronda gala, el líder era Froome y Alberto Contador lo escoltaba a 5 minutos y 11 segundos de desventaja, pero más que fijarse en el maillot amarillo, el español cuidaba su espalda del joven y brioso escalador colombiano que acechaba en el tercer lugar a solo 21 segundos.
Nairo vestía de blanco como líder de los jóvenes, pero dentro de si, una bestia quería salir, esa fe en su capacidad de sufrir que lo distinguió durante su carrera.
Esa calurosa tarde de verano, mientras los colombianos despertaban para celebrar su día de la independencia, Nairo espero como el cazador a su presa.
Navegó en el pelotón hasta que llegó la hora del ascenso final con 13,8 kilómetros de suplicio innegociable, lo cual para el ‘Condor’ era la zona de confort, acostumbrado en extremo al dolor, para él era como subir al Alto del Moral, camino a la escuela unos años atrás. Solo que esta vez sus rivales eran perfumados fideos de un metro ochenta, en lugar de su hermano Dayer, pero al final era lo mismo, subir con todo sobre su bicicleta.
Y eso hizo, así enamoró a un país, y así lanzó su ataque a mitad de puerto. Solo los primeros de la general respondieron, pero con dudas, incluso desarmó al poderoso Sky de Froome. A esa altura era un cara a cara entre los mejores.
Pero no estaba satisfecho, y otra vez bailó sobre su maquina como si la gravedad no fuera de su conocimiento, casi voló llegando a Semnoz.
Pasó primero, el muchacho celebró ganando su primera etapa en el Tour, aseguró el titulo de mejor joven y las pepas de montaña, pero aún faltaba lo mejor.
Esperar, si, esperar por Contador.
18 segundos después entro Froome virtual campeón, después ‘Purito’ Rodriguez, Alejandro Valverde, pero nada del otro español. Y es que Alberto Contador se había vaciado siguiendo la rueda de Nairo, por eso al final de la jornada perdió dos minutos y veintiocho segundos.
Quintana hizo de todo, incluso fue el segundo de la general para dejar al mundo boquiabierto.
- El Giro 2014, Amo de la Cronoescalada.
Si el sueño amarrillo fue esquivo, el rosa definitivamente lo conquistó.
Para 2014 la ‘Corsa Rosa’ era cosa de dos colombianos, Nairo Quintana en Movistar y Rigoberto Urán con el Quick Step.
Quintana llevaba dos días vestido de líder desde su triunfo en Martello, y con 18 etapas disputadas su ventaja era de un minuto y cuarenta y ocho segundos sobre Urán, y de 1’50 en comparación a Pierre Rolland.
Se trató de una cronoescalada de 26.8 km entre Bassano del Grappa y Cima Grappa, un recorrido duro y extenso, justo para las cualidades de un escalador puro.
El boyacense ganó con solvencia, solo amenazado por Fabio Aru a 17 segundos, e incrementando a más de tres minutos la ventaja sobre ‘Rigo’. Ese día sentenció el Giro.
- Vuelta a España 2016, El mejor del Mundo.
2016 fue otro año de gran rendimiento para Nairo, obtuvo el tercer lugar del Tour de Francia, pero lo más destacado fue su efectividad de rendimiento, ocupando el podio en todas las carreras en las que participó. Y todas fueron pruebas por etapas.
Campeón de Ruta del Sur, Vuelta a Cataluña y Tour de Romandia.
Fue tercero de Vuelta al País Vasco, Tour de San Luis, y el mencionado Tour de Francia, así llegaba a la Vuelta a España; la cual logró muy a su estilo. En una monumental escalada, a un santuario natural de maravilloso recuerdo para el ciclismo colombiano. Lagos de Covadonga.
En la cima del parque nacional de los Picos de Europa se encuentran los lagos Enol, Ercina y Brisial, nacimientos de agua que se remontan a la era glaciar, y para Colombia son sinónimo de victoria.
‘Lucho’ Herrera (1987), Oliverio Rincón (1993), y Nairo en 2016 celebraron en su cima a 1.100 metros sobre el nivel del mar. Al igual que el de ‘Lucho’, el triunfo de Quintana sentenció la carrera, luego de impresionantes trepadas en solitario.
Pero es que el colombiano no solo se escapó para ganar una etapa, no, su esfuerzo fue una prueba de que era el mejor escalador del mundo. En aquel interminable laberinto de montañas, lagos y nieve, Nairo superó de una vez por todas a Chris Froome, el principal rival durante toda su carrera.
Eran el Pogacar vs Vingegaard de la actualidad.







