Dos ruedas para avanzar por la vereda, dos ruedas sobre las que llevar un bulto de papa, y hasta cantinas de leche.
La elegante bicicleta es parte integral de la vida en el campo, y Colombia es un país de enormes montañas, cuya tierra es tan fértil como la sonrisa en su gente.
Ese país rural vivía un momento muy especial en 1951, la tensión política sacudía a la nación; y de pronto comienzan a pasar un montón de jóvenes en bici, con otro montón de locos que corren detrás de ellos, que los siguen en vehículos y los gritan desde cualquier lugar del camino.
Nació la Vuelta a Colombia en Bicicleta, una iniciativa de los señores Donald Raskin, importador de bicicletas, el empresario Mario Pignaloza, Mario Martínez representante de la entonces Asociación de Ciclismo, y los periodistas Pablo Camacho y Jorge Buitrago, quienes lograron que el periódico El Tiempo patrocinara el loco evento, y de paso hiciera el lobby necesario para recibir el apoyo de las autoridades nacionales para abordar un importante tramo de la vía principal del país, aún en construcción. Labor decisiva del señor Enrique Santos Castillo para entonces director del rotativo.
Fue el cinco de enero de 1951 cuando se dio el primer pedalazo para empezar a recorrer Colombia desde la Avenida Jiménez en Bogotá, y pasando por los departamentos de Cundinamarca, Tolima, Viejo Caldas, Valle del Cauca y regresar a la capital, un viaje de 1.254 kilómetros repartidos en 10 etapas.
Iniciaron 35 pedalistas, entre los que Efraín ”Zipa” Forero fue el mejor , ganó 7 de las 10 jornadas, fue líder todos los días y se ganó el apodo del Indomable Zipa, dado que vivía en Zipaquirá.
La carrera era una lucha contra los elementos y las dificultades del terreno, los tramos asfaltados eran menos del treinta por ciento del trazado, de ahí en adelante eran verdaderas trochas en vía de transformación a carretera, con los cambios de clima propios del trópico y las irregularidades de barro, charcos, escenarios polvorientos, páramos, mejor dicho como dirían los protagonistas: “De tener las manos congeladas, a un calor el berraco en media hora”. Y creo que esa sigue siendo una buena descripción de la Vuelta a Colombia.
Además del periódico patrocinador, la radio jugó un papel determinante para situar a La Vuelta como un acontecimiento de importancia para el país deportivo, y una fiesta por anticipado para las regiones por las que pasaba, contando a su manera las historias épicas de batallas ciclísticas libradas por verdaderos titanes sobre dos ruedas. Aunque ellos tampoco veían mucho de la carrera, con su genial imaginación construían los relatos en vivo para las transmisiones que el país seguía con ansiedad, pues eran tan héroes como los de las radionovelas.
CAMBIÓ LA COMUNICACIÓN – CAMBIARON LOS HÉROES
El “Zipa” Forero, Ramón Hoyos Vallejo, “Cochise” Rodríguez, Ñato Suárez, Álvaro Pachón, José Beyaert, “Pajarito” Buitrago eran los ídolos de esos primeros años, gracias a las historias que el narrador Carlos Arturo Rueda recreaba durante horas basado en lo que le alcanzaban a contar durante el recorrido.
”Cochise se pinchó empezando la subida, pero alcanzó a llegar donde estaba el Ñato antes de coronar en la tribuna”… Eso era suficiente para que surgiera una nueva e increíble historia en las carreteras colombianas.
No solo apodaron ciclistas, ”bautizaron” ciudades: De allí que a Medellín se le conozca como la ciudad de la eterna primavera o Pereira la perla del otún.
En fin, la Vuelta nació y pronto se convirtió en un fenómeno maravilloso, al que quizá le faltó acomodarse pronto a los cambios del mundo, porque mientras su esencia fue ese contacto con la Colombia rural que esperaba como acontecimiento único el paso de sus ídolos, las ciudades se volvían más grandes y los ciclistas menos conocidos.
”Lucho” Herrera, Fabio Parra, Oliverio Rincón en los 80’ y principios de los 90’ fueron esos últimos super héroes salidos de los relatos del AM, porque luego todo fue la TV, y ahora las redes. La gente, sobre todo en las urbes comenzó a ver el Tour de Francia y notar diferencias entre la odisea que se contaba con palabras y la realidad menos poética pero más atrapante de la imagen en vivo.
En esa transición La Ronda Nacional y en general nuestro ciclismo colombiano se quedó quieto casi a cola de pelotón.
Ahora se producen talentosos deportistas, cuyas hazañas se remiten a ganar en Europa en un gran Vuelta, de esas que para verlas toca bajar la aplicación.
El campesino sigue llevando la leche en bicicleta y sus hijos puede que se suban a la “burra” después de ordeñar una que otra vaca, como lo hicieron Nairo Quintana o Miguel Ángel López grandes pedalistas de esta época. Pero sobre todo estrellas de un mundo ya más lejano, marcado por otro tipo de fama. No en la entraña de las colinas, sino bajo los reflectores del mass media.
Puede parecer iluso y exageradamente romántico, pero esa evocación al ciclismo de antaño, al rodar junto al resonar de los cascos de los caballos, pasar frente a una casa cuya cocina humeante invade todo de aroma a tinto montañero. Eso que hoy en día vive el ciclista aficionado, ese que se enamoró de andar en bici, sin importarle quien ganó la etapa a miles de kilómetros, donde Pogacar es el dueño de los likes y comentarios.
Pienso que si el país ciclístico recupera la conexión emocional con sus aficionados naturales, adaptándose a las exigencias de la modernidad en términos de comunicación, pero dándole al ciclista local su valor como protagonista de una historia épica, digna de ser contada, la grandeza de La Vuelta a Colombia será reivindicada.
ALGUNOS DATOS
Máximo ganador : Rafael Antonio Niño (6 títulos)
Más etapas ganadas : Cochise Rodríguez (39)
Más etapas ganadas en una edición : Ramón Hoyos Vallejo (12 en 1955)
Más etapas ganadas de forma consecutiva : Miguel Ángel López (7 en 2023)
Más ganador de la Montaña: Rafael Antonio Niño (5)
Más ganador de metas volantes : Oliverio Cárdenas (5)
Primer Campéon : Efraín “Zipa” Forero (1951)
Actual campeón : Rodrigo Contreras (2025)
FOTOS CORTESÍA : FONDO MUSEO DE BOGOTÁ (MDB)



