Una imponente actuación tras otra, de ataques kilométricos a electrizantes remates, el mejor del mundo es Tadej Pogacar, un fuera de serie que al parecer ya no compite ante nadie en la carretera, sino contra el mismo, para darse un lugar en la historia.
Pero además de admirarlo, los demás corredores del pelotón se hacen una pregunta, ¿habrá quien pueda derrotarlo?
Hoy día la superioridad del esloveno es incuestionable, obligando a buscar con ansias un digno rival, lugar que por momentos han tomado Jonas Vingegaard, Mathieu Vander Poel o Remco Evenepoel, pero solo por momentos muy específicos y en determinadas carreras. Jonas lo hizo ver mal en el Tour, Vander Poel lo venció en el remate de la Paris Roubex y Remco lo superó en la crono de los mundiales.
Pero en el rendimiento general, no llegan a estar cerca de retarlo.
Entonces, para detenerlo quedan dos opciones. Un trabajo impecable de un equipo poderoso donde dichos ciclistas tengan un rendimiento excepcional; una combinación muy difícil de lograr (lo hizo el Visma en 2023), o descubrir al siguiente prodigio sobre la bici.
Y en el segundo item es en el que se han concentrado las miradas en los últimos dos años, con Juan Ayuso como un candidato, al punto que se dio su salida del equipo UAE (el mismo de Poggy) al LDL Trek con el claro objetivo de competirle. Otro figurón es el mexicano Isaac del Toro que con 21 años ya mostró jerarquia de grande, pero está en el UAE subordinado a los apetitos victoriosos de Pogacar.
Entonces, un joven, flacucho, espigado y ambicioso francés aparece en escena, se llama Paul Seixas.
Con 19 años ya se nota en la carretera, es de esos ciclistas con aura propia, de esos que rodando iluminan como si su uniforme fuera más brillante que el de los demás.
Ganador del Tour de la Venir en 2025, superó de lejos la expectativa al insertarse en la máxima categoría, terminando octavo de la general en el Critérium Dhaupiné sin haber cumplido la mayoría de edad.
Tercero del europeo de ruta, solo detrás de Pogacar y Evenepoel. ”Menudo podio”.
Múltiple campeón en ciclocross durante su etapa de formación, tiene la ventaja de adaptase a los diferentes terrenos, como lo demostró en la pasada Strade Bianche donde fue el único que intento retar al monstruo esloveno, aunque fuera por un par de kilómetros, pero se atrevió, terminó segundo y fuera de eso liquidó al portentoso Del Toro en la llegada a Siena.
Tres días antes se había impuesto en la clásica Fun de Ardeche, y una semana atrás ganó la etapa reina de la Vuelta a Algarve y terminó segundo, no sin antes darle el susto de su vida a Juan Ayuso.
Pero esto no va de listado de resultados, es más bien una reflexión sobre los círculos de la vida deportiva, en este caso Pogacar alcanzando el climax, en la cresta de la ola como un fenómeno imparable. Pero la marea cambia, y en algún momento el viento traerá algo nuevo.






