Cuando un aficionado comienza a involucrarse en el mundo del pedal, no solamente sufre una transformación física y mental, si no que también su vocabulario cambia y algunas palabras ya no significan lo mismo.
Pájara, chismosa, bolita o monumento adquieren otro valor.
Empecemos por MONUMENTO, que en términos ciclísticos se refiere a una carrera de características únicas, algo distante del diccionario y su definición:
“Bien inmueble que constituye una realización arquitectónica o de ingeniería, o una obra de estructura colosal, siempre que tenga interés histórico, artístico, científico o social”
Para nuestra Virtual Academia de la Lengua del Pedal es algo diferente:
Un monumento es una carrera de un solo día marcada por su historia en el ciclismo, por lo colosal de su trazado, y debido a su importancia atrae a los principales artistas de la bici del momento.
Entendiendo que habitualmente las competencias profesionales nos presentan Clásicas o carreras de un día, y pruebas por etapas que pueden ser de una hasta tres semanas, donde las de tres semanas son las más grandes del todas. A saber Giro de Italia, Tour de Francia y Vuelta a España.
Existen cinco Clásicas que son consideradas MONUMENTOS y un triunfo allí solo puede ser comparado con triunfar en un Mundial de Ruta o una Grande. Así de importante es.
Está la Paris – Roubaix en Francia, mundialmente conocida por la dureza de su recorrido sobre adoquines durante más de 250 kilómetros (el 30% es sobre caminos rocosos), y un final épico en el antiguo velódromo de la ciudad de Roubaix, que mantiene su construcción en asfalto al aire libre como fue su origen en 1896.
La Lieja – Bastoña – Lieja en Bélgica, vigente desde 1892 es la más antigua, y por tanto conocida como “La Decana”. Su extensión siempre supera los 250 kilómetros así que es un hito de resistencia, trepando los innumerables repechos de la región de Las Ardenas.
Seguimos en Bélgica con el Tour de Flandes, un día de más de 260 kilómetros en el que se mezclan los tramos adoquinados al estilo Roubaix, con subidas empinadas al mejor estilo de Lieja, por tanto su exigencia está más que garantizada. Su remate pasando el conocido Muro del Klapelmuur es cuna de grandes historias de épico ciclismo.
En Italia existen dos monumentales pruebas, en primer lugar está la Milán – San Remo, distinguida como el Monumento de los sprinters, se disputa desde 1907 y siempre el tercer sábado de marzo, conocida como la “Classicissima” es de lejos la competencia de un día con mayor distancia a recorrer del momento, con casi 300 kilómetros de promedio, pero en contraprestación es la menos montañosa de todas. Dando una muestra de equilibrio para que los velocistas puedan aspirar a ganar al menos un monumento en su carrera.
Por último, pero no menos importante está el Giro de Lombardia, también en suelo italiano y contrasta al ser la más dura en cuanto a montaña, si la Milán – San Remo es para velocistas – Il Lombardia es para escaladores. Además es el último gran evento del calendario anual al disputarse en Octubre, ya entrado el otoño.
Hasta 2025 es el único monumento que ha ganado un ciclista nacido en latinoamerica, el colombiano Esteban Cháves lo logró en 2016.



Por: Andrés Páez
Pie de foto 1.
El pelotón cruza el Bosque de Arenberg en la Paris Roubaix
Pie de foto 2.
En Amberes parte el Tour de Flandes
Pie de foto 3.
Esteban Chaves entra victorioso a meta en el Giro de Lombardia


